Probablemente a todos nos haya pasado que, inconscientemente, mientras veíamos una serie o una película; haya aparecido una marca o se haya citado el su nombre en medio de la narrativa. Y la reacción muy posiblemente sea de desconcierto, un “¿pero ¿qué hace esto aquí?”. Pues se trata, ni más ni menos, que de product placement y es una forma de publicidad que ha llegado para quedarse. Hoy, en el blog de V3rtice, agencia de comunicación en Barcelona, nos acercaremos a uno de los nuevos formatos más demandados por las marcas y a la regulación que ha tenido que establecer la legislación española para evitar abusos por parte de las empresas.
 
El emplazamiento de producto va indistintamente asociado a las producciones audiovisuales. Películas, series, vídeos musicales y hasta videojuegos. Consiste en la inserción de marcas, mensajes o productos dentro de la historia que se está contando y como principal ventaja frente a los spots tradicionales tenemos la imposibilidad de que el consumidor “desconecte” del anuncio.

Del mismo modo que a muchos de los telespectadores les puede dar pereza quedarse en el sofá mientras entra el bloque publicitario; y aprovechan para hacer otras cosas; si durante su serie favorita el personaje aparece tomándose una Pepsi no van a poder hacer nada y habrán recibido el mensaje sin pretenderlo. Del mismo modo, la principal desventaja –además de las restricciones legales- es que la elaboración del mensaje está supeditada a la narrativa de la pieza audiovisual, no es tan moldeable.

 
Existen diferentes variedades de emplazamiento de producto, que van desde el pasivo (el producto aparece sin interacción en plano. Por ejemplo, si se ve una familia desayunando y encima de la mesa de la cocina tienen un bote de mermelada Hero) hasta el activo con alusión (los personajes interactúan con el producto y se refieren positivamente a él. Por ejemplo, mientras desayunan; la hija comenta a su padre “Pásame la mermelada Hero, que es la más rica”). Como comentábamos un poco más arriba, la legislación española no ha creído oportuno tolerar indiscriminadamente el product placement, así que ha incluido su regulación. En España, el público debe de ser informado claramente de que el programa incluye este tipo de publicidad. Tampoco se puede incitar directamente a la compra ni ensalzar la marca.
 
Y hasta aquí nuestro pequeño repaso por el emplazamiento de producto. Como habréis comprobado, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo que está claro es que se está convirtiendo en uno de los favoritos de las marcas. ¡Seguid atentos nuestro blog de V3rtice para nuevos temas!